El rapto de las hijas de Leucipo.
El rapto de las hijas de Leucipo, de Pablo Pedro Rubens, es una de esas pinturas fijas para cualquier historia de la pintura. Desde pequeño la he visto en revistas y libros, pero hasta hace poco me vine a enterar quien era el señor Leucipo y la mala suerte de sus hijas.
Esta gran obra fue ejecutada hacia el año 1616. Se trata de una pintura al óleo sobre tela, que mide 2,22 metros de alto y 2,09 m. de ancho. Actualmente se conserva en la Alte Pinakothek de Múnich (Alemania).
Se representa un tema mitológico. Cástor y Pólux raptaron a las hijas de Leucipo. No obstante, no se supo que tal era el tema hasta que lo descifró el poeta Wilhelm Heinse en 1777, después de leer los “Idilios” de Teócrito.
Es un cuadro del principio de la carrera de su autor, de transición entre el clasicismo y el barroco. La composición, como en el clasicismo, está calculada y equilibrada. Pero el movimiento, ascendente y en diagonal, construido por masas de color, es ya de un dinamismo típicamente barroco. En los opulentos desnudos se nota la influencia de la escuela veneciana. Los colores son cálidos y deslumbrantes.
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